viernes, 16 de mayo de 2014



La Eutanasia consiste en suministrar fármacos a un paciente terminal con el fin de acabar con su vida. En Europa solo es legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y, en el mundo, en algunos Estados de EE UU y Australia. Muchas personas que sufren duras enfermedades han elegido morir. Sin embargo, la Ley española no les ha dado la razón.








¿Deberíamos poder elegir cuándo morir?

Esta semana un artículo de El País relataba los casos de varias personas enfermas que no querían continuar viviendo ya que su calidad de vida se había visto mermada hasta el punto de resultarles más costoso levantarse cada día. El Artículo 143 del código penal refiere que el que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años. Además, se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
José Luis Sagüés, con 63 años con un adenocarcinoma de pulmón de cuarto grado con el mediastino afectado, tuvo que enfrentarse al sistema para conseguir su objetivo: “Decidir cuándo morir”. Al final lo consiguió con la ayuda de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD). Esta ONG apreció en el hombre un estado de angustia y deterioro que consideró suficiente para sedarle, aunque ello tuviera como efecto secundario acortar su vida, algo que el servicio de cuidados paliativos que le atendía le negaba. La única opción legal en España es unasedación terminal y no es fácil que te la apliquen.
Ramón Sampedro un chico de 25 años tetrapléjicofue el primero en luchar por la muerte digna en España. Llevó su caso a los tribunales para que le ayudaran a morir, pero no lo consiguió. Se suicidó con cianuro en 1998. Dado que para quitarse la vida necesitó la cooperación de otras personas, su entorno fue investigado y una amiga, acusada, pero resultó absuelta.
Madeleine Z a sus 69 años sufría una enfermedad que la iba paralizando progresivamente. Se suicidó en 2007 ingiriendo una combinación de fármacos.
Pedro Martínez con esclerosis lateral amiotrófica consiguió una sedacción terminal después de muchos años de sufrimiento, en el 2011.



Inmaculada Echevarría consiguió que le retiraran la respiración asistida que la mantenía con vida. Lacesación del esfuerzo terapéutico a voluntad del paciente también es legal y se considera una buena práctica médica.

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